La separación de Panamá y Colombia
Separatismo e intervencionismo político y económico

Durante el siglo xix este pueblo [Panamá] estuvo escindido
entre dos posibilidades de existencia política:
la posibilidad de mantener su existencia como parte de la nación colombiana […],
y la posibilidad de construir una nación distinta de la colombiana.
Armando Martínez Garnica

Introducción

Panamá, como la mayoría de las colonias hispanas de Latinoamérica, se separó de España en la primera mitad del siglo xix. Sin embargo, una serie de circunstancias le llevaron a esta región de Centroamérica a experimentar otros acontecimientos que alteraron su pertenencia a Colombia, nación de la que era parte, y formarse como un país aparte. El presente trabajo no busca hacer un relato de los hechos que llevaron a la separación, más bien se pretende comparar discursos en torno a este fenómeno, poniendo especial énfasis en las diferencias interpretativas de los hechos que llevaron a esta separación. Para tal propósito se hace una breve revisión de los antecedentes de la región centroamericana, específicamente a partir de la invasión española, pues uno de los argumentos que se sostienen en las interpretaciones historiográficas es el determinismo que su geografía le señaló, llegando incluso a interpretaciones teleológicas sobre su destino como territorio de tránsito. Posteriormente, se hace una discusión sobre si existió una segunda independencia al momento de la separación de Colombia, o al contrario, la dependencia de Panamá aumentó al integrarse de manera casi servil a la economía mundial. Finalmente se hace un recuento de las principales interpretaciones historiográficas que se han manejado en torno a los acontecimientos ocurridos a principios del siglo xx, comparándolos y señalando sus principales puntos de divergencia.

Este trabajo cobra importancia por el hecho de ser un caso aislado en las independencias hispanoamericanas, tanto por el período en el que ocurre, como por la peculiar ausencia de eventos bélicos importantes específicamente enfocados a la emancipación. Destaca el hecho que, aun a pesar de tratarse de una separación de territorio y la formación de una nueva nación, no se registran muertos en las crónicas en el momento específico de la declaración de la independencia, excepto por un chino y un burro que murieron a consecuencia de un cañonazo de un crucero. Otro hecho que se analiza entre las divergencias interpretativas es la presencia o ausencia de influencias de otras naciones en este período de la historia latinoamericana, específicamente la actuación de los Estados Unidos.

Este es uno de los puntos de mayor debate a lo largo de la historiografía panameña del siglo xx, ya que mientras algunos autores señalan que la necesidad de emancipación surge directamente del pueblo de Panamá, otros sostienen que la intervención fue particularmente determinante en estos hechos, al mencionar que “los momentos decisivos de la separación tienen como protagonistas a los norteamericanos, y no al pueblo panameño”.

Por estas peculiaridades, el caso panameño se presenta como una necesidad de estudio inacabado, pues las mismas potencias que pudieron o no participar en este proceso independentista, han dejado su huella en los relatos que hoy conocemos sobre el período. En este caso, seguimos los comentarios de Fischer respecto al estudio de la historia panameña, al hacer hincapié en que “se requiere de una interpretación pluricausal”, y no un simple relato de acontecimientos.

Antecedentes históricos

Los antecedentes del territorio del Istmo panameño son peculiarmente interesantes y necesarios al momento de hacer una revisión histórica del período de separación de Colombia. Las diferencias que encontramos en esta región centroamericana se remontan a la colonización española, pues incluso desde la conquista del territorio, se presentan peculiaridades.

Al momento de la invasión española, el territorio panameño comienza a cargar con este supuesto condicionamiento que habría de marcar los eventos futuros, condicionamiento especialmente geográfico, al ser el punto de tránsito de mercancías y personas, punto estratégico para el comercio y el mercantilismo del imperio español. Por esta necesidad de la metrópoli, no se presenta el clásico conquistador español, sino un conquistador-funcionario que representa directamente a la Corona, que no a sus intereses particulares. Es importante mencionar el hecho que no existió el sistema de encomiendas ni reparticiones, es decir, existió una ausencia de las estructuras señoriales-feudales en el área del Istmo.

El crecimiento económico de la Audiencia de Panamá fue importante a lo largo de los siglos xvi y xvii, hasta el surgimiento de nuevos puertos y rutas comerciales, lo que llevó a una decadencia económica en el siglo xviii. Esta importancia se vio aun más reducida al momento de ser suprimida la Audiencia panameña, y de agregarse el territorio al Virreinato de Nueva Granada, en 1751. Por estos acontecimientos, autores como Soler mencionan que “durante el siglo xviii la historia de Panamá reproduce en sentido inverso la historia de Hispanoamérica”, pues mientras el resto de las nacientes naciones hispanoamericanas afirmaban su nacionalismo, Panamá se veía agregada a otro territorio, perdiendo importancia comercial y cultural. Esta unión al territorio neogranadino se reflejó posteriormente, al momento de la desagregación de la Gran Colombia de Ecuador y Venezuela, pues Panamá no participó de este proceso.

Finalmente, otra peculiaridad del territorio istmeño es la ausencia de la ideología liberalista, pues al no darse un régimen feudal, no existió una contraposición económica ni cultural que llevara al desarrollo de esta doctrina. Por tanto, siguiendo las afirmaciones de Soler en su artículo, no surgió un verdadero nacionalismo ni una identidad panameña, ni al momento de separarse de España en 1821, ni a lo largo del siglo xix respecto a la pertenencia a Colombia. No hay una transición de una economía feudal a una capitalista, pues Panamá siempre fue caso aparte, al ser importante zona de mercantilismo y naciente capitalismo.

¿Separación o independencia?

La independencia de España ocurre en el año de 1821, y por consecuencia de las reformas borbónicas, Panamá formaba parte de la naciente nación de Colombia, con todos los nombres que tuvo a lo largo del siglo xix. El territorio hispanoamericano se fragmentó, dejó de ser un imperio para formar distintas nacionalidades, “la pérdida de la concepción global del espacio que tenía el imperio español y que no heredó la república de la Nueva Granada”, pero no existía una nacionalidad que podríamos llamar panameña. Como ya se mencionó, Panamá sufría un estancamiento demográfico, cultural y social mientras Hispanoamérica reafirmaba sus nacionalidades, por lo que difícilmente podemos hablar del desarrollo de una identidad particular.

El período decimonónico es rico en pronunciamientos y decisiones respecto a la pertenencia a Colombia, y a la búsqueda de integración con esta nación. Sin embargo, cabe destacar la serie de fallas diplomáticas que abrieron la puerta a la intervención, específicamente estadounidense, ante un temor de intervención británica en el manejo del potencial económico del Istmo.

La entrada de Estados Unidos a la historia panameña se fundamentos en las ideas del Destino Manifiesto, específicamente en la búsqueda de Estados Unidos de mantener a las potencias europeas alejadas del desarrollo económico americano. Otra de las razones principales de esta intervención eran las propuestas de construcción de un canal en Centroamérica, que permitiera un mejor intercambio de personas y mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico. La intervención norteamericana fue especialmente notoria a raíz de la Guerra de los Mil Díaz, en que fuerzas liberales y conservadoras se enfrentaron en el territorio colombiano, causando preocupación entre los capitalistas norteamericanos. Sin embargo, el interés estadounidense en el territorio no se limita a la protección de sus propiedades, pues el interés por la construcción y administración de este canal era un tema discutido con frecuencia en Estados Unidos. La necesidad existía, así como los inversionistas y los planes para la ejecución de este plan, “la pacificación del país era el único ingrediente faltante”.

Por esta intervención es que hacemos una distinción entre los términos independencia y separación, pues no se puede encontrar, siguiendo ciertas corrientes historiográficas, una verdadera ansia panameña por la emancipación, más bien existe una necesidad de potencias extranjeras por controlar la potencialidad económica del territorio. Por tanto, se llega incluso a acusar “una actitud oportunista de los norteamericanos por aprovechar los vaivenes del conflicto fratricida”. Prueba de esta ausencia de mentalidad nacionalista y necesitada de independencia son los pronunciamientos de pertenencia a Colombia. Autores como Zambrano ponen énfasis en señalar esto, al declarar que “cuatro actas de independencia se producen en la primera mitad del siglo xix y las cuatro ratifican su pertenencia a la Nueva Granada”.

Sin embargo, la idea de separación no era aun fuerte, ni siquiera se proponía como necesidad, aunque si existía un liberalismo panameño que exigía autonomía política y económica de la administración colombiana. “Mientras la capital es proteccionista, la élite panameña cifra sus esperanzas en el librecambio”.

Como ya se mencionó, en el período decimonónico existía una constante amenaza del imperialismo inglés, fuerte en Sudamérica, lo que provocó a un pronunciamiento de Colombia al solicitar la protección estadounidense para preservar la soberanía sobre el territorio panameño. Esto es muestra, para los estadounidenses y para la historia, de la ausencia de fuerza para mantener controlado este territorio de parte del gobierno colombiano. Aunado a estos acuerdos, se firman otros tratados entre Estados Unidos y Colombia, destacando el que autorizaba a la potencia del norte a la construcción de un ferrocarril que uniera los dos extremos de Panamá, agilizando el transporte entre los dos océanos. Este es el contexto en que surge el movimiento separatista panameño, más impulsado por las potencias extranjeras que por la misma necesidad de los ciudadanos de Panamá, junto con un liberalismo panameño, un liberalismo colombiano fracasado, y un capitalismo norteamericano con dejos de imperialismo.

El separatismo se hizo mucho más fuerte a raíz de un acontecimiento específico, el rechazo de ratificación del contrato bilateral Herrán-Hay, por el que Estados Unidos tenía derecho de construir y mantener el Canal. Este pronunciamiento de Colombia provocó el debate en tierras estadounidenses, llevando al envío de tropas colombianas a Panamá, y al consecuente impedimento de la llegada de estas tropas a su destino por parte de tropas estadounidenses, y el coincidente surgimiento de movimientos separatistas. Apoyados por diferentes miembros de gobiernos extranjeros, y de empresas también de origen externo “el 3 de noviembre [de 1903] un grupo de individuos reunidos en el centro de Ciudad de Panamá proclamó la independencia”. Así de curiosa fue la llamada segunda independencia, a partir de un sentimiento nacionalista y separatista surgido en un brevísimo tiempo, y consumada en un pronunciamiento rápido, con el apoyo de tropas extranjeras, y sin una confrontación bélica, pues ésta fue impedida por el gobierno norteamericano, más preocupado por proteger intereses de sus connacionales que en el futuro y bienestar de la población panameña. Los eventos siguientes son igualmente rápido, especialmente la redacción de la Constitución, en la que se hace oficial la cesión a Estados Unidos para construir y mantener el Canal, aun a pesar de la absoluta renuncia a la soberanía nacional por parte de los panameños.

Debates historiográficos sobre la separación de Panamá

Si bien todos los procesos históricos presentan diferentes interpretaciones historiográficas, el caso de la separación de Panamá y Colombia es muy particular en los discursos que se manejan respecto a este período. A continuación se enuncian las principales corrientes historiográficas bajo las que se ha interpretado esta separación, destacando la ausencia o importante presencia de intervención extranjera, y el pronunciamiento de una ideología nacionalista, o la misma ausencia de ésta.

La tesis de la autonomía, llamada también leyenda dorada, se basa en el supuesto “que el Istmo panameño estaba predeterminado, por razones geográficas, a ser una región de tránsito”. Es la interpretación historiográfica oficialista panameña después de la separación, y se centra en identificar el régimen opresor colombiano y el centralismo como el enemigo a vencer por parte de próceres panameños. También se postula la latente necesidad de la población panameña, a lo largo de todo el siglo xix, por independizarse de este control de la nueva metrópoli. Sin embargo, algunos autores no dudan en señalar que  “el separatismo panameño se limitó a una pequeña oligarquía, principalmente blanca y conservadora” que buscaba, principalmente, beneficios comerciales.

La principal crítica a esta corriente, además de la evidente glorificación de una serie de héroes nacionales, es que “la separación como tal no respondió a un acto heroico de revolucionarios decididos a sacrificarse por sus ideales”, sino a una serie de movimientos extranjeros que buscaban un beneficio económico, apoyándose en las ideas de progreso y desarrollo modernizador.

La segunda tesis de mayor importancia en el debate sobre la separación de Panamá es la del imperialismo estadounidense, llamada también leyenda negra por la historiografía oficial. Esta tesis es la más defendida por un sector de los profesionales de la historia, criticando incluso que “si uno lee los libros de texto utilizados en nuestras escuelas […] pareciera que Estados Unidos no tuvo mucho que ver con la separación de Panamá de Colombia del 3 de noviembre de 1903”, cuando la historia que se estudia señala lo contrario.

Esta tesis postula que la separación de Panamá fue consecuencia del expansionismo estadounidense, y no de la iniciativa o necesidad de la población de Panamá. El punto de mayor peso para esta corriente son las negociaciones del gobierno de EU con Colombia para la construcción del Canal, y de la postura de la potencia del norte respecto a este objetivo, presentando tres posibilidades: un contrato bilateral con Colombia, el anexionismo o el separatismo, decidiéndose finalmente por la última. También se destaca la actuación poco transparente de Theodore Roosevelt, específicamente el impedimento de las tropas estadounidenses de las movilizaciones militares colombianas en el Istmo. Sin embargo, se hace un señalamiento importante, el hecho que no se podía tomar la Doctrina Monroe como fundamento de este proteccionismo, pues no había intervención europea directamente en el Istmo, más bien “se justificó la actuación estadounidense como una misión humanitaria”, apoyado en la idea de la amoralidad del gobierno colombiano, llegando incluso a señalarlo como un gobierno de bandidos.

Por otro lado tenemos las tesis llamadas eclécticas, las que se caracterizan por hacer un equilibrio entre los extremismos de las tesis ya expuestas. Una de ellas es tesis de Bunau-Varilla y el capital internacional, que postula la importancia de la influencia de agentes del mundo de negocios, específicamente de Bunau-Varilla, representante de la Compagnie Nouvelle de Francia, que tenía la concesión de la construcción del Canal antes que le fuera concedida a Estados Unidos. Esta postura historiográfica se enfoca en presentar evidencias de negociaciones entre grupos de estadounidenses y la Compagnie Nouvelle, todas ellas en secreto, para la compra-venta de acciones por parte de los estadounidenses, sacrificando las necesidades de panameños y colombianos en el afán de controlar el potencial económico de la zona istmeña. Destaca en esta corriente el énfasis puesto en la preocupación francesa por el expansionismo alemán en Asia y África, por lo que los empresarios franceses optaron por la separación de Panamá para lograr la construcción del Canal, aunque finalmente no fuera Francia quien promoviera esta separación, a consecuencia del fuerte gasto que se realizó buscando este objetivo, que finalmente no dio ningún resultado.

Finalmente, la última corriente historiográfica, también clasificada como ecléctica por algunos autores, es la de la debilidad del Estado colombiano. Esta versión se fundamenta en la falta de integración real de la zona del Istmo al territorio nacional colombiano, que llevó a un regionalismo débil y defectuoso en la zona panameña, y propició la entrada de los intereses estadounidenses y al surgimiento del separatismo.

Conclusiones

Los debates historiográficos, especialmente diferenciados en el caso de la separación de Panamá, son hoy en día aun muy importantes, a unos pocos años de la llamada tercera independencia. Es innegable la presencia de intereses extranjeros en este proceso, sin embargo, lo que se debate es más la importancia que tuvieron las poblaciones panameñas en los pronunciamientos y eventual separación de Colombia, o bien, la única fuerza estadounidense que provocó esta separación con finalidades económicas, viendo antes por este desarrollo y progreso que por el bienestar de la población panameña. Hoy en día el discurso oficial es el que presenta una serie de próceres nacionales que, luchando contra la opresión y el centralismo colombiano, dieron independencia a su nación, siendo esta la versión que se enseña en las escuelas. Sin embargo, la participación estadounidense no es un secreto, pues muchos historiadores presentan cuantiosas evidencias para demostrar que la separación del territorio colombiano fue iniciativa del gobierno de Roosevet, más que se las mismas élites panameñas, quienes solamente tuvieron una breve participación en el momento del pronunciamiento de la independencia, siendo ésta un requisito fundamental para la construcción del Canal de Panamá, realizada en 1914, y su posterior administración y mantenimiento.

Sin duda, estamos ante un caso de fuerte intervencionismo estadounidense en la conformación de una nación centroamericana, que presenta rasgos excepcionales, pero en su finalidad, es parte del expansionismo estadounidense, consecuencia también del desequilibrio y desintegración de la región hispanoamericana. Sin embargo, para tener una visión mucho más equilibrada, es necesario hacer a un lado los prejuicios y las pasiones nacionalistas para tener una visión mucho más equilibrada de los sucesos alrededor de la proclama de independencia de 1903, y tal vez la tercera independencia se encuentra aun demasiado cercana a la mentalidad panameña para lograr este equilibrio. Habrá que esperar a las futuras generaciones de historiadores para tener una interpretación historiográfica mucho más equilibrada, alejada de las pasiones humanas y del subjetivismo de una nación que apenas puede comenzar a llamarse independiente.

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